El squat, o sentadilla, es uno de los ejercicios fundamentales que trabaja varios grupos musculares, incluyendo los cuádriceps, los isquiotibiales, los glúteos, los músculos de la espalda baja y el core. Aquí tienes una descripción básica de cómo realizar un squat tradicional:
Squat:
- Posición inicial: Párate con los pies a la altura de los hombros o un poco más anchos. Puedes apuntar los pies ligeramente hacia afuera para mayor estabilidad.
- Alineación del cuerpo: Mantén la espalda recta, los hombros hacia atrás y el pecho levantado. Fija la mirada hacia adelante.
- Descenso: Flexiona las caderas y las rodillas, como si te estuvieras sentando en una silla. Asegúrate de que tus rodillas estén alineadas con tus pies y que no se desplacen hacia adentro.
- Profundidad: Baja hasta que tus muslos estén al menos paralelos al suelo, o hasta donde te sientas cómodo y manteniendo la forma adecuada.
- Postura del torso: Mantén el torso firme. Evita encorvar la espalda hacia adelante o inclinar el torso hacia atrás.
Cuidado: no muevas las rodilla hacia delante, que no sobrepasen las puntas de los pies.